31 de enero de 2012

Bletchley Park

Llevo 4 años trabajando en el King's College, Universidad de Cambridge, y me acaban de informar de que quieren que forme parte de un grupo secreto de investigadores matemáticos, a servicio del estado. Al parecer puede que haya empezado una nueva guerra mundial. Algunos curiosos rumorean.
Este podría ser el trabajo que he estado esperando toda mi vida. Tendré la oportunidad de trabajar con personalidades matemáticas muy importantes, un sueldo envidiable y no tendría que luchar en el campo de batalla, en caso de que los rumores sean ciertos.

El trabajo en Bletchley Park parece un juego. Los alemanes cifran su mensaje con su máquina y nosotros tenemos que rompernos la cabeza para conseguir descifrarlo. Cada mensaje viene cifrado con una clave distinta, lo que nos hace pensar que tal vez utilicen máquinas Enigma. Estas máquinas constan de varios rotores(discos) conectados entre sí, cada uno con 26 contactos eléctricos (uno por cada letra del alfabeto). Obviamente los rotores utilizados por el ejército alemán poseen un cableado distinto al de los modelos comerciales.

Me han nombrado director de la sección Naval Enigma, que es como han nombrado a nuestro equipo. Estoy encantado de trabajar con gente tan inteligente, de la que aprendo cada día.

20 de enero de 2012

SOPA

Vivimos en un panóptico inmenso. Inconscientes de ello, unos pocos nos vigilan y deciden sobre nosotros. Un ser humano no debería llegar a tener más de cierto poder. Las palabras salen de nuestras bocas con diligencia, como agua a presión, pero nadie quiere aceptar la realidad. Nadie quiere siquiera pensar en la realidad. Se acepta la realidad como nos es contada, apenas sin digerir. 

La información que se nos impone llega al cerebro casi sin masticar, atragantando nuestros pensamientos y envenenando nuestras mentes. Como en un velódromo en el que conducimos un triciclo, las palabras nos abaten, sin dar opción a segundas opiniones. Es la mecánica del juego. Unos hacen gárgaras con champán, otros procuran mejorar su técnica natatoria para sobrevivir a ese géiser dorado.

Hoy en día, tenemos dispositivos tecnológicos muy potentes y avances científicos importantes pero, tal vez, deberíamos replantearnos refrescar nuestros ideales, puede que estén obsoletos. Sacarle las telarañas a ese viejo blasón y pensar que no es algo tan rígido. Actualizarse y no intentar atrasar al resto. Esperemos que esto sea solo un lúgubre episodio de lo que pudo haber sido y no fue.